Blog de Carla Marín

El miedo es una de las emociones básicas que desencadena un mecanismo de supervivencia para que podamos responder a situaciones adversas rápidamente. Cuando sentimos miedo, se cierran todos los circuitos neuronales que no sean esenciales a la supervivencia: se dilatan las pupilas para que podamos ver más; la sangre fluye con mucha rapidez hacia los músculos grandes para que podamos huir o luchar; el corazón se acelera y bombea sangre a toda velocidad para llevar las hormonas a las células, especialmente la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, que son las hormonas del estrés.

Este mecanismo es bueno si estamos frente a un peligro real ya que nos protege de las posibles amenazas del entorno, por ejemplo si estamos frente a un león hambriento, sin embargo, es muy dañino si nuestros miedos son imaginarios y están asociados a recuerdos emocionales traumáticos. Esta descarga emocional puede dañar nuestra salud. El exceso de cortisol en el sistema reduce nuestra inmunología y hasta puede afectar nuestra memoria; y el exceso de adrenalina puede dejarnos toda la noche en vela.

 

El doctor Robert Sapolsky, neorólogo de la Universidad de Stanford, experto en el tema del estrés, explica que a los seres humanos nos basta con imaginar que vamos a vivir una mala experiencia para realmente pasarla mal, ya sea si “vemos un león real o si sólo lo imaginamos”.

 

 

Señales de Alerta ¿Qué hacer?

Muchas veces estamos viviendo situaciones en que no logramos descifrar su origen, y que nos bloquean o paralizan y debemos estar alertas ya que puede tratarse de un miedo encubierto.

Cuando el miedo está dominando tu vida, puede que sólo sientas que no avanzas o que las cosas no funcionan. No logras tus objetivos y predomina el malestar, pero aun así no descubres que estás atrapado por el temor. Las siguientes señales te ayudarán a identificar si tu vida está invadida por el miedo o no.

 

Perfeccionista

El perfeccionismo no es una virtud, sobre todo si está acompañado de intolerancia y ansiedad. En lugar de ayudarte a obtener mejores resultados, muchas veces simplemente te lleva a que no puedas disfrutar de nada.

Cuando el perfeccionista se apodera de ti, se puede considerar como una señal de que el miedo está dominando tu vida. Es posible que en el fondo tengas temor de no ser lo suficientemente bueno o incluso, ser rechazado por los demás. Quizás también temes al error.

 

No tomar ningún riesgo

Esta es una señal clara de que el miedo está dominando tu vida. Evitar a toda costa los riegos equivale a dejar de vivir. Es una actitud que sólo te lleva a un gran estancamiento y, tarde o temprano, a la sensación de que la vida es aburrida.

Si quieres transitar por un camino seguro, terminarás reduciendo el número de experiencias al mínimo. La ausencia de riesgo es una fantasía, porque éste siempre estará presente en tu vida. El problema es que tienes miedo de no ser capaz y por eso buscas crear zonas de confort que te brinden mayor seguridad. La desventaja de permanecer en esta zona es que no te permite el crecimiento y visualizar nuevas oportunidades de expansión en tu vida.

 

Postergar

El miedo es una de las razones por la que se postergan muchos asuntos. Dejas para después porque temes llegar a ese punto en el que tienes que pasar a la acción. El temor te impide avanzar hacia la concreción de tus tareas y objetivos.

El coraje no es algo que aparezca antes de hacer las cosas que requieren de valentía. Más bien se trata de una realidad que se construye en la medida en que nos atrevemos a actuar y avanzamos en ese propósito. Dejar para después, con frecuencia, sólo lleva a que el miedo crezca más y más, hasta que se vuelva imposible vencerlo.

 

Represión para comunicarse

Cuando se habla de represión para hablar no nos referimos a dificultades para hacer grandes discursos. Hay personas que se cohíben de decir lo que piensan o sienten. Y lo hacen por miedo. Miedo a la reacción de los demás, miedo a comprometerse con sus palabras o miedo a reafirmarse.

Quien renuncia a su palabra, renuncia a su ser. También renuncia a su libertad de pensamiento y de expresión. El miedo a hablar conduce a la invisibilidad de su ser.

 

Orígenes del Miedo

El miedo proviene de fuentes múltiples como: nuestra historia, nuestra cultura, nuestra biología y la manera de narrar nuestra vida. Todo esto no es inmutable, podemos descartar lo que no nos funciona y reemplazarlo por algo nuevo y bueno para nuestras vidas.

Muchas veces las crisis implican cambios que no buscamos voluntariamente, que no elegiríamos si pudiéramos y que pueden asustarnos o enojarnos. Las crisis son los momentos donde se desatan todos los miedos, donde experimentamos la incertidumbre y fragilidad, y nuestra mente suele jugarnos una mala pasada y nuestras peores emociones pueden adueñarse de nosotros.

¿Cómo vivir sin miedo en medio de un divorcio, una crisis económica, un despido, una frustración profesional, un problema familiar, una pelea en el trabajo, un mal rato con tu jefe o una enfermedad? Según el historiador y filósofo británico, Arnold Toynbee, en su libro Teoría del Cambio y del desafío, sostiene que un medio inestable presentará retos que pueden hacer surgir fuentes de creatividad previamente inutilizadas.

La mejor manera de vencer los miedos es enfrentándolos. No se trata de que te expongas temerariamente a aquello que te asusta. Significa que vale la pena emprender un proceso que conduzca a recuperar la fuerza que hay en ti. Si el miedo está dominando tu vida, es hora de que hagas algo para dominarlo.

No dejes de soñar y luchar por lograr tus objetivos en la vida.

El deseo es aquello que nos permite seguir, es el motor para continuar, nos proporciona la esperanza para cumplir nuestras metas y los sueños que queramos alcanzar.

Cuando una persona lucha por lo que desea, el miedo no lo limita, por ello es importante primero establecer ¿qué quieres lograr en la vida?

Si requieres orientación y acompañamiento en este proceso para descubrir lo que quieres y cómo lograrlo, puedes agendar una sesión de coaching conmigo al mail: carla@coachcarlamarin.cl.

Si te interesó esta nota, podrías leer el siguiente enlace:

5 Razones para contratar a un Coach

Share This